Vivimos en una sociedad donde ir al psicólogo aún se asocia con “estar muy mal”. Con tocar fondo. Con tener una crisis “grave”.
Y la realidad es que la mayoría de las personas que llegan a mi consulta… no están al borde del colapso.
Solo están cansadas. Confundidas. Desconectadas. Cargando con demasiado.
Y simplemente se preguntan:
¿Esto es suficiente para pedir ayuda?
La respuesta es: sí.

¿Cuándo es buen momento para empezar terapia?
No necesitas tener un diagnóstico. Ni una crisis. Ni una explicación perfecta para lo que sientes.
A veces solo sabes que algo no va bien.
Que vas con el piloto automático. Que no logras disfrutar nada. Que te hablas con dureza. Que todo te cuesta el doble. Que siempre estás al límite.
Y entonces surge la duda:
¿Necesito ir al psicólogo o esto se pasará solo?
Algunas señales de que podrías beneficiarte de la terapia psicológica
Estas son algunas señales frecuentes que escucho en quienes llegan a consulta (y quizás te reconozcas en ellas):
- “No sé qué me pasa, pero me siento apagado/a”
- “Estoy cansado/a todo el tiempo, aunque duerma”
- “Llevo semanas triste y no levanto cabeza”
- “Me siento solo/a aunque esté rodeado/a”
- “Estoy bien, pero a veces me derrumbo sin motivo”
- “Me siento culpable por cosas pequeñas”
- “Siempre estoy en tensión, esperando que algo salga mal”
- “No paro de pensar y no descanso ni cuando descanso”
¿Hace falta que todo esto se descontrole para pedir ayuda? No. Justo al contrario.
Cuanto antes lo atiendas, más fácil es sanar.
¿Y si no tengo claro qué me pasa?
Muchísimas personas llegan a terapia sin saber “qué les pasa”.
Sienten ansiedad, pero no saben de dónde viene. Sienten tristeza, pero no tienen un motivo claro. O simplemente sienten que están sobreviviendo en vez de viviendo.
Y está bien no tenerlo claro.
La terapia no es un examen. Es un espacio para ordenar, comprender y empezar a cuidarte desde otro lugar.
¿Y si me siento culpable por necesitar ayuda?
Es muy común sentir que “no es para tanto”. Compararte con personas que están peor. Minimizar lo que te pasa.
Pero tu malestar no necesita justificar su existencia. No necesitas tocar fondo para pedir ayuda. Tampoco esperar a que todo explote.
Estar mal en silencio también duele. Y también merece ser escuchado.

¿Cómo puede ayudarte un psicólogo?
Un psicólogo no va a darte consejos rápidos ni soluciones mágicas. Pero sí te ofrece algo muy valioso:
- Un espacio seguro donde poder ser tú sin filtros
- Una escucha profunda, sin juicio
- Una mirada externa para ayudarte a comprenderte
- Herramientas reales para manejar lo que sientes
- Un acompañamiento profesional, respetuoso y cercano
No se trata de “curarte”. Se trata de acompañarte a comprenderte, sanar lo que duele y construir nuevas formas de estar contigo y con los demás.
Psicólogo en Madrid y terapia online
Trabajo con personas adultas que quieren sentirse mejor, conocerse más y dejar de vivir en piloto automático.
Trabajo desde un enfoque integrador, con herramientas como EMDR, terapia humanista, psicodinámica y gestalt.
Atiendo en consulta presencial en Madrid centro (zona Plaza España / Argüelles) y también ofrezco terapia online, si estás en otra ciudad o te resulta más cómodo desde casa.
¿Cómo empezar?
No necesitas tenerlo claro del todo. Solo necesitas querer sentirte mejor.
Podemos tener una primera conversación para ver cómo te estás sintiendo y si este puede ser tu espacio.
¿Te lo estás pensando?
Podemos hablar sin compromiso.
Una llamada. Un primer paso. Una posibilidad de empezar a cuidarte de verdad.


